miércoles, 22 de octubre de 2008

Los Jueves del Negro... Y ES QUE YO FUI EL PRIMERO

Capítulo 5: Nacimiento y andanzas de mi descendencia... ¡Ay Jesusitio de mi vida!

PARTE I

Pues sí, decidí dejar atrás a la guarrona de Eva-x y a todas sus castas y dejar listo cuanto antes el tema de mi linaje para que fuera otro el que decidiera por mi los designios del mundo. Hay que comprender que el mundo no se crea en tres días, que uno ya no es un chaval y que llevaba 400 años vagando por el desierto sin cruzarme a hembra alguna, es decir, estaba más salido que el pecho de Toedtli o los ojos de Enrique San Francisco. Mis pasos me llevaron hasta Nazaret, donde conocí a María. En qué mala hora conocería yo a María. Vaya tela el chiquillo que nos salió, revolucionario él, que por culo dio desde que cumplió los 30 añitos el muchacho. ¡Ay, Jesusitio de mi vida, la que diste! Pero no adelantemos acontecimientos.

Para que lo voy a negar, María estaba tela de buena, por supuesto lo que se entendía por estar buena en el año cero, es decir, le faltaban pocos dientes, lucía tres extremidades, el vello facial había sido generoso con ella y apenas tenía cuatro o cinco enfermedades venereas. Eso sí, era más estrecha que la cara del Gallifante. No obstante, tiré de mi amplio abanico de triquiñuelas para engatusarla diciéndole que yo era la personificación del Espiritu Santo (y eso que yo creía que el Espiritu Santo era una caja de ahorros de Portugal) y que ella era la elegida para traer al mundo al Salvador. No sin esfuerzos María terminó cayendo, porque era literalmete estrecha, una auténtica murallita pared. En cuanto descargué la pesada carga que llevaba en mis alforjas -que bella metáfora para decir que le largué fresco- me quité de en medio sin preveer las terribles consecuencias que traería consigo aquella semilla que deposité en lo más profundo de su flor -otra metáfora fina para hacer referencia a lo jondo de su coño-.

El marrón de la paternidad del niño, al que yo le quería poner de nombre Mitch Buckanan -por aquello de que sería el Salvador- y al que al final le pusieron Jesús, se lo comió Pepito el carpintero, el tonto del pueblo. Para colmo, el rey Herodes El Grande ¡María! ¡Con su boina! también se creyó que iba a nacer el Salvador, el Mesías... y ordenó matar a todos los niños.
Así que mientras que yo cogía camino para El Colorado -donde me había comprado un terrenito puntero-, María, totalmente preñada, y Pepito el carpintero tiraron para Belén esquina con El Corralón huyendo del edicto del terrible Herodes. El caso es que Jesús nació en un portal mu chungo, sin telefonillo ni ná de ná, también llamado casapuerta, y allí lo agasajaron los pastorcillos, los tres reyes magos y las dos tontas de la calle del Bola, que se meten en tó... las hijas de puta. Incluso le preguntaron la hora seis o siete veces a Pepito el carpintero. Como es lógico, Pepito, hombre de bien donde los haya, las mandó a tomar por culo pa la calle Mateo de Alba.

Ahí comenzó la vida de Jesús, que en sus primeros años no dio problemas de ningún tipo, ni lloraba por las noches. Hizo su catequesis, sus trabajos de marquetería en el colegio, se confirmó, se sacó su FP-2 de carpintería, se echó su novia formal, se apuntó a un equipo de futbito y se sacó su carné del Belenenses, que por entonces estaba en Primera Regional... pero a los 30 años le entró el siroco, se empezó a juntar con mala gente y al carajo su novia, al carajo su casa, al carajo la familia y al carajo el Belenenses, que descendió a Segunda Regional.

“Ya estoy jarto de to. Mamá me voy los Caños, que me he vuelto jipi y reaccionario con el sistema jerarquizado y neocapitalista que han impuesto los romanos desde que llegaron a nuestro país en el año 45 antes de mí”, le dijo a la Madre. Y ésta, ni corta ni perezosa, le constestó: “Eso está mu lejos Jesuli... vete a otro sitio más cerquita... vete a Nazaret, que tu eres de allí, pero coge por la sombrita ehh..y dame un toquecito cuando llegues.”. Y Jesuli partió camino de Nazaret, donde se lo pasaría de muerte... CONTINUARÁ

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mu weno negro, lo de las tontas de la calle del bola q se meten en to me ha encantao... a ver si se van a mete en tu despedida...?????

chikitin dijo...

Hermano, totalmente entregado con tus historias.

Me encanta lo de Jesuli y lo de que se lo pasó de muerte, hombre y también como no sus pedazos de borderios.

Genial.