Capítulo 3: De cómo cree a la mujer, rectifiqué y luego creé al hombre
Efectivamente, fue así. Después de una velada con las hermanas Salazar (Toñi y Encarna) en la que comprobé el torrente de voz que les salía a ambas del pecho (amén de otras protuberancias que hacían que mi pequeña protuberancia se convirtiera en un monstruo de dos cabezas que escupía fuego), me decidí a crear a la mujer.
Sin duda alguna mi muñeca (me refiero a la unión del brazo con la mano) lo agradecería, porque, además, ya empezaba yo a tener una dolencia parecida a la del codo de tenista, en mi caso llamada el codo del onanista.
Así que me puse manos a la obra. Tomé un poco de barro y modelé y modelé... después de seis horas modelando miré con satisfacción los tres ceniceros y el botijo que había hecho, la mar de bonitos que me quedaron. A continuación, ya por fin, me lié a confeccionar a la mujer. Me dio por quitarme una costilla (qué cojones los míos, me podría haber quitado un padrastro o una uña, que también tienen ADN, pero no, voy y me quedo cojo del torax), la mezclé con barro y modelé y modelé. Mi técnica no era muy depurada aún, de ahí que en los primeros intentos me salieran la gorda de Diego Arias y la prima del Moi, pero no cejé en mi empeño y pronto empecé a plasmar sobre el pegote de barro muslos turgentes y redondeces varias que hicieron que mi sangre fluyera con más velocidad hacia los vasos cavernosos.
19 días y 500 noches después…. ahí estaba ella: la mujer. Le eché un vistazo de arriba a abajo y decidí quitarle la costilla que había utilizado para su creación, pues había terminado colocada en un lugar que no me hacía ni puta gracia (a lo mejor a las Totis si les gustaba su ubicación, pero a mi no). Tiré con fuerza de la costilla, sonó un ¡Pooop! y de aquel orificio empezó a salir tela de sangre. ¡Qué ruinazo, picha! Creo a la mujer y me viene con la regla incorporada de serie, no me dio ni siquiera tres días de margen para hacerle el rodaje. Así, manando cual manantial cobalto, se pegó la tía una semana, a base de “no me toques” y de compresas Evax. Tanto me marcó esa semana de sufrida abstinencia que como venganza le puse de nombre Eva-x (tu ya me entiendes por qué va lo de la equis, aaaaaaaaaayyy que guarro soy).
Y sí, como preveía antes de crear a la mujer, nada tiene que ver el cinco contra uno con el cuerpo a cuerpo. Cómo disfruté con aquella mi primera compañera, porque además me salió guarrona la tía… oju io, como Gasparito me quedé, delgaito, delgaito... dab penita verme. Pero los vámonos que nos vamos que nos traíamos entre manos tenían sus días contados. A todo lo bueno se acostumbra uno y de todo lo bueno se jarta, y la verdad es que entre coito y coito empecé a notar una sensación extraña, notaba que me faltaba algo. ¿Qué podría ser? Eso es joé, tengo que contarle a alguien que he puesto a esta gachí mirando pa Rota, que le hecho el candado griego y que se lo traga todo. SE LO TRAGA TODO, OIGA. Esto último es totalmente cierto, porque hace dos días me fui al Bingo, me gasté 300 euros que ella misma me había prestado y le dije que el dinero me lo habían robado. Se lo tragó todo. SE LO TRAGÓ TODO, OIGA
Cada vez lo tenía más claro, aquí lo que hacían falta eran tíos. Para la cervecita, para la Play Station, para el fútbol,... para todo menos para follar. Y como me daba igual que los tíos fueran guapos, fuertes, altos o heterosexuales, con los restos de barro que aún tenía tirados por el suelo me hice a siete colegas que vinieron del tirón con su botellón y con sus hielos incorporados. Pero mi felicidad duró poco. Recordáis que dije que mi parienta era un poco guarrona, pues fíjate la que pudo liar la hija de puta con tantos tíos alrededor… pero bueno, del origen de las especies hablaré otro día.
miércoles, 8 de octubre de 2008
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1 comentario:
Estupendo negro jajaja. Esa tía guarrona tiene nombre??
JUANMA
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