miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los Jueves del Negro...Y ES QUE YO FUI AL PRIMERO



Capítulo 5 (PARTE III):

Milagros de envergadura, captura de Jesuli y juicio justo,... pero tela de justo


Nada más bajarse de la burra en Nazaret, se tiraron a los pies de Jesuli dos pobres lugareñas víctimas de la ortodoxia religiosa de la zona, exigiendo al Mesías una reconstrucción total del clítoris. Jesuli, que a todo le buscaba un apaño, les entregó sendas pipas Churruca mojadas en Loctite y ambas marcharon felices, pues además de recuperar sus pinganillos del placer, se regocijaban de que éstos traían incorporada una dosis extra de sal, tan necesaria en esas latitudes. Pero no fueron estas las peticiones más extravagantes que le suplicaron al Mesías: Llegó uno con una moto gripá y.... milagro, la moto arrancó; llegó otro con un reloj CASIO sin correa y......milagro, toma correa de plástico del bueno; llegó una piba pa su puta madre de fea y...... milagro, le buscó a uno que se la trajinara. Este si que fue un milagro de verdad, porque la cabrona era un auténtico cañonazo de mierda.


Así se pegó Jesuli siete horas, echándole el cable a todo el que se lo pedía. Sus prodigiosas aptitudes no pasaban desapercibidas para nadie y llegaron hasta los oídos del Sanedrín, una asociación de curas de la época cuya ocupación no era otra que dar por culo. Enseguida tacharon a Jesuli de blasfemo y empezaron a darle caña. Para colmo, se chivaron a Poncio Pilatos -PoPi para los amigos- y éste le puso la cruz a Jesuli. El Salvador ya barruntaba lo que podía ocurrir, se reunió una noche con sus discípulos y les contó lo que pasaba: “Serán cabrones..., me quieren coger y darme el clavazo. Como alguno de ustedes le diga a esa gente donde me escondó, verá... y ya sabes que va por ti, Judas, que te he traido a Nazaret porque tu madre se puso mu pesá, así que ten el detalle,... io, y no vayas a ser cabrón”. Tras estas palabras, Jesuli tomó el pan y repartiéndolo entre sus acompañantes dijo: “Este es el pan del Carrefour... comérselo pronto que después parece chicle”. A continuación dijo el Maestro: “Este es el Cumbre Tinto de Gredos... si lo vais a abrir ponerle luego un alfiler que la nevera coge olores”. Terminada la cena, Jesuli se fue a dormir la mona, al igual que once de sus discípulos. Sólo uno se quedó sin irse a la cama... sabéis quién... efectivamente... Simón, que trabajaba de portero en el Excalibur y se recogía más tarde.


A las cinco de la mañana cerró el Excalibur y cuando Simón volvía a casa jarto de bregar con angangos... se encontró una papeleta grande... efectivamente, era para un sorteo de una Cesta de Navidad, se la guardó y siguió andandito para coger la cama. Pero cuando dobló la esquina de su calle vio como media docena de romanos del Ecce Homo apresaban a Jesuli por orden de PoPi, que también había apalabrado horas antes el secuestro del novio de Falete, pero se echó para atrás a última hora y pasó loque pasó. Los peores temores se hacían realidad y se llevaban al Salvador para ajusticiarlo como se hacía en la época, crucificándolo.


Aún existía un recurso para evitar la muerte de Jesuli, un juicio doble en el que el pueblo decidiría entre él o Barabass. Y así se hizo. Pero la amistad que Jesuli tenía con Simón, portero del Excalibur, le jugó una mala pasada. “Es colega del portero del Excalibur, un pub de angangos y tela de garrafón”, gritaban algunos entre la muchedumbre. “En el Barabass también hay garrafón, pero tiene un ambiente más selecto y liarse con las pibas que paran allí no es delito”, exponían otros. Así las cosas, el que ganó fue el Barabass, como es lógico, y Jesuli se vería abocado a una dolorosa muerte. No obstante, Jesuli se guardaba un As en la manga y un Mundo Deportivo en el pernil... aseguraba que si moría, regresaría de entre los muertos.

1 comentario:

chikitin dijo...

Bravooooooo, una vez mas me ha encantao de verdad, fuerte aplauso de todos los andaluces.

Lo que le tenía que escocer el coño a esa mujer con la CHURRUCA entre la piernas, ah por cierto no sabía que el portero monísimo del Excalibur (de cuando nosotros íbamos) era un discípulo, si lo llego a saber le digo que me enseñe la Buena Noticia.