miércoles, 19 de noviembre de 2008

NO PEGA NI CON COLA, el martes absurdo de hoy miércoles

Hoy solo me vengo a referir a ese mundo paralelo que existen en las colas, con sus propias normas dubales y sus propias leyes de los Ángeles (grande el policía guarro y con bigote de antivicio ¿recordáis como se llamaba?), en fin, pongamos un ejemplo, no es lo mismo la cola del supermercado que la cola del médico, en la cola del supermercado da igual en que caja te pongas sabes que el encargado esta observando por una cámara de vigilancia “atención atención, vargas se está posicionando en la caja número 3, ordenamos a la cajera número 3 que vaya mas lenta”, aunque tu tengas una persona por delante tuya y en la caja de al lado 10 personas, terminan antes que tú, si fuera el supermercado del día esto no pasaba, porque como na ma que hay una caja funcionando… no pasa lo mismo en la cola del médico, todas las colas duran lo mismo 4 o 5 horas, te tienes que entretener con las conversaciones de las Maruja de enfrente, “maríaaaa que de tiempo que no vienes al médico que te ha pasao?, es que estaba mala…” es impresionante cómo, vayas el día que vayas y a la hora que vayas, siempre en el olivillo pa la doctora Rodón está la misma gente, o nadie mas se pone malo, o la doctora Rodón na ma que tiene 5 vieja. ¿quién da la b? ¿qué somos animadoras? Dame una b, dame una g, dame una oña, bbbbbbbbbbbgoñaaaaaaaaaaaa, (que se enfada Mario, po que me de las 200 pesetas del regalo a Forest Gump).

Nada que ver con la cola pa la charcutería, donde coges un numerito y dices “uy todavía me quedan 5 por delante voy a aprovecha y coger el pan de mientras”, pero antes de irte vas y coges otro numerito por si llegas mas tarde, gilipolla si son correlativos van a pasar 2 segundos entre uno y otro. O la cola del banco, ¿quién es el último? TU TONTOLAVA TU, que acaba de llega.

Ahora la mejor cola, donde mejor se pasa, en la cola pa compra una entrada pal cotillón del baluarte. Otra pa compra entrada pa la copa davi (pon Ferrero) en el corte ingles, ahí se respetó la cola, hasta que abrieron las puerta “coooorre buli”.

Ya no hacen colas como las de antaño, con su mano estiradita en el hombro del de delante, la de gran hermano quedaba exenta de todo eso, porque siempre ponía la mano en el culo, pero de grandes hermanos y de culos hablaremos otro día.

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