
Y no me refiero al asiento de la manteca colorá, que por cierto, merece otro día para ella sola, porque tu que le hechas a la manteca colorá sal o azuquita? Me abstengo de dar ninguna opinión al respecto. Me refiero de la silla, no solo tenemos nuestra silla en el trabajo, en nuestro despacho, porque está claro que esa es nuestra silla, también tenemos nuestra silla en el salón, cómo sin ninguna ley escrita que lo especifique, tan solo por el mero hecho de haber nacido tenemos otorgada una silla en nuestro salón, (silla o asiento en el sofá), y nadie se atreve a quitárnosla, y mucho menos al cabeza de familia, y si por si acaso por algún tipo de error alguien se sentó pues simplemente con la mirada se la levanta, pero cuanto coraje nos da que se sienten, que luego está el asiento to calentito, y claro te esperas un ratito a que se airee un poco pa sentarte. No solo en el sofá tenemos nuestro asiento, en la cocina para comer, en la salita si hubiere o hubiese, prácticamente en todos lados, en todos menos en la iglesia, por qué? ¿por qué nunca nos sentamos en el mismo asiento en la iglesia? Que na ma que se sienta en el mismo asiento el cura, el cura y Mario amiama, no sabemos donde sentarnos, lo que está claro que en la primera fila no, puede estar la iglesia llena que los dos primeros banquitos están libres siempre, que parece que el pobre cura escupe al hablar, señores vamos a respetarnos el asiento en la iglesia, pero una vez sentados lo que no sabemos es cuando debemos levantarnos, por eso está libre el primer banco, porque si nos sentamos los primeros ya no tenemos nadie por delante pa fijarnos cuando se levantan y cuando se sientan, que julandrones somos.
Solo en los autobuses escogemos el asiento que queramos en cada ocasión, siempre y cuando al lado no haya nadie sentado, parece que desprendemos un olor en un radio de un asiento nauseabundo porque si hay sentado una persona nosotros escogemos siempre otro asiento, menos el de minusválidos porque hay que tener ganas de que entre una vieja con las piernas mejor que las tuyas, se te ponga al lado y te mire, te mire, la vieja te mira mira, la vieja te esta mirando, hasta que tu no aguantas mas la presión y le dices “señora se quiere usted sentar” y ella te dice “no déjalo chiquillo no te moleste si me bajo en la siguiente parada” “po no me mire mas señora, mire usted el paisaje que es mu bonito” pero no, te levantas y le cedes el asiento.
Si quieren un consejo, no se levanten de su silla, y menos si te va a Sevilla…
1 comentario:
Toy totalmente de acuerdo contigo, exepto en una cosita, lo de la iglesia, si no voy nunca joe, como voy a tener un asiento fijo, ahora el dia de la esperada boda kiero tener yo el mejor asiento pa mi y pa mi coño, pa llorá cuando veamos a ester con el traje y decir ¡¡Que mona va xoxo!!
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